Investigación científica
Otras elucubraciones
Aquí comparto otras cosas que también soy.
Escritura
CARRETERA 175 (14/OCT/2022)
Tanto verde.
Todo totalmente verde.
Te susurra, te llama, te canta, te dice.
Tomas todo lo que puedes.
Tragas y contemplas sin mesura.
Te interviene ineludible
Toque de libertad que explota,
Titánico destello deslumbrante y total.
Tan claro todo.
Talismanes inasibles.
Trazos lanceolados, sagitados, pandurados
traman formas esenciales
transmitiendo señales profundas y tan simples.
Tremenda transfusión gratuita ¿gratuita?
Tangible iluminación, sabiduría electromagnética de 495-570 nm
Toma el tiempo que haga falta hasta que te traspase.
Tómala repetidamente en silencio.
Traga hasta que transpires su verdad.
Tanto verde.


NÚMEROS PROPIOS (20/JUN/2026)
[Inspirado en el Conde Contar y en un diálogo de la película Erin Brockovich (2000)]
17,171 días desde la primera exhalación
330 mil millones de células cambiando a diario
29.961846, -90.145515, coordenadas de un arranque con ventaja
5 pétalos del cacalosúchil
564 meses sostenida por la Esperanza,
4200 millones de años desde la raíz que nos une
14630, un código postal y un fresno
8 ojos de araña me miran desde la pared
2,228 semanas encantada por Eugenia, que también Ana
6 orejas no humanas se alborotan cuando despierto y dos más, me ignoran
25 años tiene Ahed Tamimi, 16 lleva gritando
30 tubérculos en la ballena jorobada, en cada uno un pelo triunfal
17 años con un hueco en forma de Thom, lleno de flor silvestre
4 estaciones aprendí en la escuela
2 estaciones me enseñó mi madre
20 03 1999, una fecha importante
18 especies de ajolotes en México
43 pupitres vacíos
118 elementos en la tabla periódica
55132462 un número de teléfono
69 grupos de lenguas entre Bravo y Suchiate, ninguna es oficial
2 pies tibios me dan las buenas noches
7 notas musicales y 6 cuerdas de guitarra
5 litros de agua potable para 50ml de orina
14.05 metros, el diámetro de un gran sabino
29 dientes para comerme al mundo
2 hemiclítoris en más de una serpiente
40 psi en mis llantas
1.5 dicen mis lupas para leer
15, los pares de patas en uno que otro ciempiés
39 renglones bastan
56 meses sin Irma Galindo, 20 sin Sandra Domínguez
10 vaquitas marinas restantes
202 huesos me quedan sin romper, de órganos no hablemos
4 letras en tu nombre, que parecen 3
1 par de labios y 101 latidos por minuto
47, un número primo
4 zopilotes y en medio un águila real
17,171 días desde la primera inhalación, dividido entre 0, los días que faltan.
*4 personas tuvieron la amabilidad de hacer sugerencias y correcciones al texto: Ruth Orozco, Emma Villaseñor, Selene García y Andrés Cota Hiriart. Gracias, gracias.
SEMILLA (5/ABR/2024)
“En su esencia, la semilla es toda la evolución pasada de la Tierra, la evolución de la historia humana y el potencial para la evolución futura” (Vandana Shiva)
Promesa protegida,
Sello de historia inconclusa,
Cofre del tesoro,
Germen preciado,
Latente enigma de condiciones.
Secreto guardado en ojo de venado
Soluciones en clave tierra, brillo, humedad, fuego, hielo, manos y canciones,
Con el cobijo correcto,
Tan sabino como maíz,
Tan pochote como vainilla.
Embrión seductor
Anemocoria, hidrocoria, zoocoria, tantas formas de viajar.
Cada una su propio ajuar
Alas, algodones, espinas, inquebrantables cascarones.
Futuro encapsulado con garantía milenaria,
Truncado con ceguera y fanfarria.
Revolución verde, cara promesa
Osado estertor que hoy apresa
Semillas de cuota, antes libres de peaje.
Sin manglar para frenar el oleaje.


OBRA MAESTRA
[Primera versión escrita el 11 de marzo de 2023 en el primer aniversario del proyecto de baños secos y cuidado del agua Silvestra en el espacio cultural Brujas, Oaxaca de Juárez]
Canto intestinal o calvario cochambroso.
Cada bocado coopera cavando caminos introspectivos, tripantes.
Cada idea tragada cabalga permeando hacia el cauteloso y un tanto estruendoso esfíncter.
¡Caca!
Cae gloriosa, inspirando.
Cacareo placidísimo tramando castillos coprolíficos. Si todo va bien,
Cacao coleóptero,
Cacahuate lombriciano,
Carismática continuidad terrenal.
Caca plena, calzón contento.
Pero ¡ALTO!
Cada vez más,
Calamidad capital.
Calma robada por progreso prometido.
Calumnia infame,
Capricho urbano,
Capitanía corrupta,
Carril equivocado,
Caldo imprudente de WC.
Cartilla capitalocena que condena.
Cacomixtle enjaulado,
Caimán desollado,
Cacalosúchil inodoro,
Cacahuacintle perdido por caños perversos desbocando cada minuto, cada segundo.
Cláusulas contradictorias,
Caravana monumental desperdiciada,
Carroña estancada, deprimida,
Causando tremenda coprofobia,
Castrando la promesa de vida.
Ca, ca, ca, ca, ¡CA!
Calma.
Castigo superable.
Cambio alcanzable dibujado en la mesa.
Cacajón, envase canjeable,
Carta urgente que reza: “No uses tu ano en vano. No uses tu ano en vano.”
EL MERCADO SOBRE RUEDAS
A veces me mandas audios mientras recorres algún camino cotidiano, lugar encantado o festejo oaxaqueño. Me gustan mucho. Me fascina tener vistazos de cómo se recorren calles y/o situaciones que conozco, desde otros pies, ojos y corazón. La semana pasada lo recordé mientras recorría el mercado sobre ruedas de mi colonia y me dieron muchas ganas de contarte ese recorrido. De no haber sido porque ya te había enviado múltiples disertaciones aquel domingo, tal vez hoy sería entonces. Pero no, hoy es hoy. Y hoy, nuevamente recorrí el sendero de los túneles de lona rosa que, dos veces por semana, conquistan uno de los sentidos de la calle Arboledas. Para evitar traperos y tumulto de coches, generalmente me estaciono lejos y me voy adentrando poco a poco en la atmósfera del tianguis. Dan la bienvenida los chiflidos acechantes de los zares del estacionamiento ondeando sus franelas, seguidos de encuentros, cada vez más frecuentes, con las familias retornando de su inmersión, con su agua de sabor y bolsas del mandado en mano. Luego comienza a aparecer uno que otro puesto de ropa y de curiosos chunches de procedencia incierta que, no es claro para qué sirven, pero no dejan de volver, así que no faltará quién les compre. Por fin llega uno al comienzo de los dos pasillos, uno más alimenticio, el otro más misceláneo. Todo un sensorama. No importa qué busques, serás partícipe de la experiencia colectiva de ser envuelto por los aromas de las carnitas, las garnachas, las especias y chiles secos, por el bullicio de las ofertas, regateos y chistes lanzados a la clientela, por el tráfico del doble sentido, por la moda dominguera del momento, por los incesantes anzuelos para los ojos en los acomodos hipnóticos de geometrías fantásticas, igual de mangos, papayas y piñas que de pescados, quesos y torzales de cables, de pulpos, de estambres o de chorizos, y en el caleidoscópico despliegue de incontables colores de frutas, verduras, dulces, cacharros de plásticos, pedazos de res o pollo, portadas de películas, chambritas y empaques para todas las licuadoras que han existido. Todo en constante movimiento mientras un viejito, con mucha calma y al son de la Santanera, arregla una vieja Singer de pedal en su puesto itinerante y, fundamentalmente anticapitalista, de reparación de máquinas de costura (también me gusta la palabra costura, creo que por herencia materna). Exposición completa e inevitable. Se pueden despertar todo tipo de sensaciones por la gama de estímulos desde violetas de seis variedades que sonríen en sus macetas y el puesto de hermosas cazuelas de barro para los frijoles, hasta las moscas revoloteando la cabeza desollada del marrano y la abuelita de ochenta y pico que parece llevar varias décadas deseando jubilarse de su venta poco concurrida de empanadas. Chilaque provocador, crudo, removedor, “común y corriente”, libre, artístico, pero sin pretensión alguna. Me gusta cómo el sobre ruedas representa una cachetada a la amaestrada y estancada ilusión de limpieza, desinfección y orden ofertada por los supermercados, a la insistente lógica individualista de la customized experience, que vende la idea de que la libertad se mide con el número de elecciones y reclamos que “se nos da la oportunidad de hacer” en Starbucks o con andar la vida comprando sin tener que tomar en cuenta ni adecuarse a las realidades de nadie más. Me gusta el mercado porque es como un animal vivo, formado de muchos otros que (no siempre armoniosamente) se acomodan, se organizan, se adaptan, funcionan. Desde pequeña, me gusta el mercado.




